Consejos sobre Liderazgo de Daniel Sánchez Reina

Esta tarde Daniel Sánchez Reina (lideragora.net)  ha ofrecido una charla online sobre Liderazgo Empresarial en IEBS Business School. Puedes volver a verla en el siguiente vídeo:

 

Si no tienes tiempo de escucharla pero te gustaría saber qué hemos aprendido de Daniel, he resumido la charla. Sigue leyendo.

 

Daniel ha repetido durante toda la charla que para ser un buen líder hay que generar 3 elementos: visión, ilusión y ejecución. Daniel los ha explicado así:

  1. Visión: Es lo que quieres que tu empresa sea. No sólo el qué sino también el cómo. Es cierto que lo que en su día imaginaron Steve Jobs, Bill Gates o Amancio Ortega con sus empresas es visión, pero también lo es lo que imaginó el emprendedor de la tienda de la esquina.
  2. Ilusión: Generar ilusión es generar compromiso. El compromiso va mucho más allá que la motivación. Es levantarme cada mañana con ganas de ir a divertirme en mi empresa; es dar más de lo que supuestamente tengo que hacer; es sentir los colores de tu empresa, sentirla como una pequeña familia. Eso es el compromiso y es muy difícil de conseguir. De hecho, el compromiso es lo que hace que una empresa se convierta en la mejor versión de sí misma.
  3. Ejecución: El 90% de las empresas que tienen una estrategia fracasan en su ejecución. Es decir, sólo el 10% de las empresas consiguen implementar con éxito sus estrategias. Por tanto, la ejecución se convierte en un valor intrínseco al liderazgo.

Daniel propone, además, 3 tipos de líderes:

  1.  Líder Copérnico. Revolución basada en incidios y lógica, es decir, la gente entiende por qué y qué cambiar. Son líderes con visión, generan ilusión pero tienen un problemita con la ejecución: les encanta el pensamiento pero poco le día a día.
    Como ejemplo, Avon. Avon empezó en EEUU vendiendo libros y regalaba muestras de perfume. Con el tiempo, vieron que a la gente le interesaba más el perfume que el libro. Suponía una revolución pero que la gente entendía.
  2. Líder Einstein. Revolución basada en la intuición del líder. Puede ser lo que la empresa necesita, pero la gente no lo va a entender. Tienen muchísima visión, generador de ilusión puede ser que no, ejecución tampoco. Suele ser gente que se mueve más en el mundo de las ideas.
    Por ejemplo, Nokia. Nokia Empezó en 1876 como empresa papelera junto al río Nokia. Con el tiempo, intuyeron que había que avanzar hacia producir cables y ofrecer servicios de telecomunicaciones.
  3. Líder Newton. Hace una evolución, no una revolución. No es disruptivo. Observa y va dando pequeños pasitos en función de eso. La gente le puede seguir fácilmente, con lo cuál la ejecución va a ser buena. También tiene visión pero no ilusión, porque suelen ser ratas de laboratorio. Generan más datos que ilusión.
    Como ejemplo, la inmensa mayoría de las empresas. Hacen prueba error y se adaptan.

 

Daniel Sánchez Reina, coautor de El dilema del Directivo

Daniel Sánchez Reina, coautor de “El dilema del Directivo”

Además, Daniel afirma que el liderazgo se hace, no se nace. Puedes nacer con ciertas habilidades de liderazgo pero si no las pules, no las desarrollas.

Vale, esto suena muy interesante, ¿pero cómo aplico yo el liderazgo a mí día a día como emprendedor? Daniel propone 4 líneas de acción:

  1. No ser un repartidor de tareas. El líder es influyente, genera resultados a la vez que desarrolla al equipo, y tiene seguidores. El jefe no ejerce su posición desde la autoridad que tiene el líder sino desde el poder que le da la empresa. Puede generar resultados pero a corto plazo. y, al final, la gente se cansa. El repartidor de tareas prefería no trabajar con personas sino con robots. Ni se cree jefe ni sabe lo que se esperan de él.

    Si este es tu caso, es esencial aplicar el yo, responsable. El repartidor de tareas exporta culpas. También aprender a gestionar tus miedos, y a liderar desde la emoción. Para arreglar esto, acudir a un mentor que tenga elementos de coach. Además, hay que ceder confianza. Nunca ha crecido nada desde la desconfianza.

  2. Dar tu opinión. No dar tu opinión te condena a la irrelevancia. Socialmente nos va bien, porque nos prima no dar la nota, llevarnos bien con todos, entonces claro, si doy mi opinión a lo mejor le molesto a aquel. En las culturas anglosajonas esto no les importa en absoluto. Se respetan las opiniones, al igual que creo que también se respetan en nuestra cultra. Es más lo que creemos que van a pensar de mí que lo que la realidad, y es lo que hace que nos callemos.
    La timidez también puede afectar. Recomiendo a los emprendedores tímidos que se lancen a escribir un blog, porque estás expuesto y aprendes a lidiar con la crítica positiva y la negativa. Otra posibilidad es tener represalias en tu empresa. Si no tienes la autonomía necesaria para dar tu opinión, qué haces ahí? Sal de tu estercolero. Se está muy calentito en nuestro estercolero, pero hay que salir de él. 
  3. Sé un emprendedor productivo. Productivo quiere decir que genere productividad. ¿Cómo se genera productividad? Evitanto el presentismo. Es decir, calentar la silla, es un lastre para todas nuestras empresas. España es uno de los Estados occidentales con la productividad más baja, pero al mirar las horas de trabajo ves que es uno de los países donde más se trabaja. ¿Trabajamos más y producimos menos? Algo no estamos haciendo bien.¿Cómo afecta el presentismo aquí? La flexibilidad laboral y el teletrabajo son las medidas de conciliación más valoradas por los trabajadores. Dar flexibilidad y teletrabajo es un factor de motivación que hace que la gente produzca más. El 31% de una mente que no se siente observada, con un micromanagement detrás, significa una mente un 31% más productiva. Y 67% que sienten que tienen esa flexibilidad y ese teletrabajo recomiendan empresas. Eso es branding. Esas empresas reducen el absentismo laboral de 6 días al año a 2. En Reino Unido calcularon el impacto reducir de 6 a 2 días el absentismo, se ahorrarían 80.000 millones de euros al año.
  4. Sé ambicioso. Imprescindible para cualquier emprendedor. Es compatible con humildad. No olvides que el líder es el espejo en el que se refleja el equipo. En Reino Unido, si te preguntas cuáles son tus ambiciones y respondes que no tienes, te descartan automáticamente.

En cuanto a la gente tóxica, Daniel ha comentado lo siguiente:

  • Si es un colaborador con conocimiento sobre la empresa que sólo tiene él, es decir, una vaca sagrada, hay sacar el conocimiento de la vaca y luego prescindir de él. Esto puede tardar meses, incluso años, pero hay que prescindir de esa persona.
  • Si no es una vaca sagrada, prescinde cuanto antes.
  • Si es un directivo tóxico es más complicado, porque le van a rodear 3 clases de personas:
    • Palmeros
    • Asentidores
    • Rebeldes.
  • El círculo se retroalimenta porque el clima se rompe y los que intentan cambiar la situación duran poco bajo sus órdenes.
  • Si el tóxico es el de arriba del todo, toda la empresa es tóxica.

Además, ha apuntado que personas con potencial de buenos líderes son las que van a divertirse y hacen que otros se diviertan. Además, que aporten criterio y, especialmente, rumbo. Sobre el rumbo, destaca que el consenso en las empresas no es positivo. La democracia es muy mala en empresas. Una persona tiene que marcar un rumbo y las personas le siguen, sin forzar nada. El consenso fomenta encontrar la intersección mínima entre mi criterio y el tuyo: queríamos un caballo y consensuamos camello. ¿Necesitamos un camello?

Por otro lado, afirma que cuando te dejan en paz (no te marcan rumbo), al cabo de 2 meses están harto y y criticando a la empresa. Un buen líder marca el rumbo y genera ilusión para que la gente no se arrastre sino que le siga. Sobre esto, Daniel ha puesto como ejemplo Sillicon Valley: te marcan un rumbo inquebrantable y te dan flexibilidad y autonomía. Lo tomas o lo dejas. En cambio,  la ilusión que genera Google la están perdiendo las empresas del IBEX. Además, los oligopolios sólo dan seguridad, no genera compromiso ni ilusión.
Por último, Daniel da dos consejos a emprendedores:

  1. Trabaja tus miedos y tu ego. Quien tiene miedo no toma decisiones, pues teme equivocarse,  ni desarrolla a sus empleados porque teme que le quiten las silla.
  2. Mira alrededor en tu enorno y piensa “¿se están divirtiendo?” Paséate y observa.

 

 

Y a ti, ¿qué es lo que más te ha impresionado?

 

 

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Javier Zubiaur
Serial entrepreneur. Si me apasiona, ¿por qué no intentarlo?

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